http://www.bsarethinkingarchitecture.com/2013/01/04/todo-lo-que-un-arquitecto-deberia-saber-sobre-la-lsp/
sábado, 8 de junio de 2013
¿Arquitectura sin arquitectos?. EL PAIS
¿Arquitectura sin arquitectos?
Los borradores de una nueva ley avisan de que se permitiría proyectar sin la formación adecuada
Articulo completo en el Pais
http://elpais.com/elpais/2013/02/01/opinion/1359715930_667155.html
Los borradores de una nueva ley avisan de que se permitiría proyectar sin la formación adecuada
Articulo completo en el Pais
http://elpais.com/elpais/2013/02/01/opinion/1359715930_667155.html
Hace muchos años un arquitecto mayor me contaba que cuando, lleno de entusiasmo, le mostró a su cliente la fachada de su primer proyecto, este le dijo: “Enséñesela usted al vecino de enfrente que es el que la va a ver durante lo que le queda de vida” (era cuando las casas se hacían para alguien y no para vender).
En esta frase se encierra uno de los argumentos, y no precisamente el único, para una serie de disposiciones legales. La primera, de 1787, reinando Carlos III, y la última, de momento, la Ley 38/1999 de 5 de noviembre, de Ordenación de la Edificación, LOE, que establecen algo tan obvio como que:
“Las casas las hacen los arquitectos que son los que han estudiado Arquitectura” (nadie pone en duda que a los enfermos los tratan los médicos, que son los que han estudiado medicina, y aunque algunos abogados de aseguradoras sepan bastante de medicina, a nadie se le ocurre que vean enfermos y les receten).
Un edificio no concierne solo a quien lo promueve, sino que pasa a ser parte de la ciudad en la que seguirá estando presente cuando ya no viva ninguno de los que intervinieron en su construcción, contribuyendo a que la ciudad sea algo mejor o algo peor según sea el caso. Ya solo por esa circunstancia se justifica que el legislador obligue a la intervención de alguien que no solo garantice que la casa no se va a caer, sino que tenga además formación suficiente para entender que todo edificio pasa a ser una pieza de la ciudad y una parte del patrimonio edificado del país y si además puede en alguna manera ser una obra de arte, mejor para todos (otra cuestión es que acierte).
Para tomar los cientos de decisiones que afectan no solo a la seguridad de uso, sino a la calidad de vida de las personas, no basta haber aprobado unos cursos de construcción al igual que saber leer los prospectos de los medicamentos, con ser una habilidad muy estimable, no faculta (al menos de momento) para el ejercicio de la medicina.
El conocimiento del ser humano interiorizado durante años de formación es tan esencial para dar forma a los espacios que habitan las personas como lo es para ayudarlas a restablecer su salud, y la formación transversal en las distintas técnicas que concurren en la edificación permite al arquitecto garantizar la seguridad y el buen funcionamiento de un edificio y coordinar el trabajo de otros profesionales cuando su importancia o complejidad requiere la intervención de especialistas.
Podrá argumentarse que si tan necesaria es la intervención del arquitecto no es preciso protegerla por ley como hace la actualmente vigente Ley de Ordenación de la Edificación, y ello sería cierto si, como sucedía en otros tiempos, quienes promueven una edificación fueran luego a habitarla o disfrutarla. Pero hoy día lo habitual es que “el promotor” no guarde relación alguna con el edificio una vez vendido. En este contexto real, la intervención de un arquitecto es una defensa de los usuarios finales de un edificio y de la sociedad en general y garantiza que quien tomó las decisiones que afectan, no solo a su seguridad sino también a su calidad de vida, tiene inculcado como parte de su formación durante toda la carrera el hábito de pensar en ellos y en el entorno.
En las prodigiosas décadas pasadas han proliferado obras de “estrellas de la arquitectura” carísimas, pero no más que los aeropuertos sin aviones y las autopistas sin tráfico, mientras que el común de los arquitectos, manejando presupuestos ajustados, batallaba, y quiere seguir haciéndolo en el futuro, para que sus clientes promotores les dejaran hacer casas mejores en beneficio de los usuarios finales.
Ahora que han llegado las “vacas flacas” hay que dejarse de lujos y prescindir incluso de cosas necesarias, pero asegurándose que se produce un ahorro real. La intervención de arquitectos en los edificios destinados al uso de personas no es un lujo, y abrir el campo a otros profesionales no tendría la menor repercusión económica, dado que hay suficientes arquitectos para asegurar la competitividad del “mercado” sin necesidad de dar entrada a nuevos jugadores que, por otra parte, ya tienen un amplio campo de intervención, coordinada por el arquitecto, en proyectos parciales específicos de instalaciones, estructura, telecomunicación, etcétera, para lo que sí han recibido formación.
Circulan varios supuestos borradores de la Ley de Colegios y Servicios Profesionales, y en relación con alguno de sus contenidos no es ocioso advertir que una improvisación (que no ha sido, desde luego, sugerida ni mucho menos impuesta por Europa que vería con estupefacción la muestra de incultura que supone identificar arquitectura con construcción) debilitaría las garantías de la sociedad, sin otros efectos económicos, que el aluvión de pleitos para determinar cuál es la cantidad y calidad de estudios suficientes para “hacer de arquitecto sin serlo”.
Ricardo Aroca, arquitecto, ha sido director de la Escuela de Arquitectura y decano del Colegio de Arquitectos de Madrid
viernes, 7 de junio de 2013
BlogdelDecano: Sobre esa Ley de Servicios Profesionales PARA SER...
BlogdelDecano: Sobre esa Ley de Servicios Profesionales PARA SER...: “Que quien sabe hacer algo, pueda hacerlo Como en la Edad Media, donde un sacamuelas podía intervenir a un paciente, porque era quien ...
lunes, 3 de junio de 2013
Arquitectos contra Guindos
Arquitectos contra Guindos
“La arquitectura es una forma pacífica de cambiar las cosas”. La de Antonio Jiménez Torrecillas es una de los miles de definiciones que arquitectos como él, sociólogos, historiadores o antropólogos han reunido en el libroQué es arquitectura para regalárselo al ministro de Economía, Luis de Guindos. Ese obsequio-protesta nace ante la amenaza de la Ley de Servicios Profesionales (LSP) que, de aprobarse, cedería capacidad para construir a cualquiera “con competencias en edificación”, apunta ambiguamente el borrador legal del ministerio.
Más que la liberalización de los servicios, lo que recibe la oposición de los 53.000 arquitectos españoles es la redacción de una polémica propuesta, aún sin ultimar, sobre la que el Ministerio de Economía no ha querido manifestarse pese a los intentos de este diario. “El documento borrador confunde la Arquitectura y la Ingeniería en territorios impropios”, señala Jordi Ludevid, presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España. Y explica que un edificio no es solo una estructura. “La LSP supondría una regresión en el camino de la especialización profesional que el arquitecto español representa”, señala.
“En los documentos de trabajo sobre la ley que ha hecho públicos el Ministerio de Economía y Competencia en ningún momento se menciona la palabra arquitectura, y en alguno se mezclan arquitectura y construcción”, señalan Juan Antonio Sánchez y Vicent Morales, que lideran la protesta desde la asociación No a la LSP. Estos arquitectos consideran que se confunden conceptos clave “y reducen a un mero trasvase de competencias profesionales la compleja industria creativa, constructiva, urbana, cultural y social que es la arquitectura”.
“Un profesional competente para realizar una edificación se entiende que también será capaz de realizar otras, con independencia de su uso”, reza el borrador. Así, quien hoy hace puentes podría hacer también viviendas. “Hacer arquitectura va más allá de poner una viga sobre un pilar”, defiende Maite Borjabad, presidenta durante el curso académico 2011-2012 del Consejo de Representantes de Estudiantes de Arquitectura.
Ingenieros y arquitectos llevan siglos trabajando juntos, sumando técnica a cultura humanística, sin embargo, esa dimensión humanística se pierde cuando se confunde la arquitectura y la construcción. Desaparece la aportación cultural y la “protección del patrimonio histórico o la gestión del paisaje”, añade Ludevic.
En medio de este debate, el grueso del colectivo de arquitectos ha hecho autocrítica. José María Echarte reconoce que “las salidas profesionales más técnicas han sido durante años consideradas menores”. Eso llevó a un “ensimismamiento peligroso en el que las cátedras de proyectos eran las dominantes frente a las de estructuras”. Esa cesión de terreno a los ingenieros ha ido en aumento. Así, está claro qué perderían los arquitectos si la ley se aprobase: el reducto de competencias que les queda. También qué ganarían los ingenieros (una formación dos por uno que les permitiría proyectar carreteras y, a la vez, viviendas o museos).
¿Serían, sin embargo, capaces de hacerlo? El borrador de ley supone que sí. Pero uno de los ingenieros de caminos, canales y puertos más reputados de España, Julio Martínez Calzón, considera que “la arquitectura está más capacitada para construir lugares de concentración social, mientras que la ingeniería se ocupa con soltura de la defensa de la acción telúrica: la protección frente al agua o los vientos”. Ingeniero de proyectos como el Palau Sant Jordi de Barcelona, señala que la arquitectura tiene un componente humanístico-social y la ingeniería un carácter científico-técnico. Por eso argumenta que resultan complementarias.
Juan A. Santamera, presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, habla en cambio de “incrementar la productividad de la economía, introduciendo más competencia y transparencia”. Y asegura que con la LSP, “la sociedad puede ganar con una economía más competitiva, siempre que se garantice la seguridad y el valor del conocimiento”.
Esa última palabra, el conocimiento, centra el debate entre ingenieros y arquitectos mientras que el ministerio parece centrado “en una visión exclusivamente neoliberal”, denuncia Borjabad. “En teoría, la ley no produce víctimas. Cuando se liberaliza un sector, solo perecen los ineficientes que no son capaces de adaptarse a la competencia”, esgrime Santamera. Borjabad defiende en cambio que el económico no puede ser el principal criterio: “Los ciudadanos perdemos cuando el criterio deja de ser la calidad y la responsabilidad que es la arquitectura recae en manos del mejor postor”. De aprobarse, “la nueva ley contemplaría necesidades mercantilistas por delante de sociales y culturales”, sostiene Echarte. El temario común entre la formación de arquitecto y la de ingeniero alcanza al 30%. ¿Qué sucede con los estudiantes de arquitectura? ¿Verán mermado el ejercicio de su profesión? “En España ya hemos cometido un enorme error con la mala gestión de la arquitectura y el urbanismo en donde el ‘todo vale’ era la regla de juego. Seguir adelante con esta propuesta de ley sería no haber aprendido nada de un error que le está pasando factura a los ciudadanos”, opina Borjabad. Ludevid está de acuerdo: “Ningún país ha hecho una ley así. Ningún país desestabiliza aquello que funciona bien. La Arquitectura, en el mundo, habla español. ¿Acaso vamos tan sobrados como para no proteger lo que tenemos?”.
jueves, 16 de mayo de 2013
martes, 7 de mayo de 2013
¿ARQUITECTURA SIN ARQUITECTOS? FIRMAS CONTRA LA LSP
Pincha aquí para firmar
http://www.colectivosarquitectura.com/events/arquitectura-sin-arquitectos-firmas-contra-la-lsp
http://www.colectivosarquitectura.com/events/arquitectura-sin-arquitectos-firmas-contra-la-lsp
Los abajo firmantes solicitamos la retirada del borrador de Ley de servicios Profesionales.
Especialmente en los puntos que permiten a las ingenierías, incluidas las internacionales, realizar los edificios que, según la LOE reconoce, precisan la formación y capacidad adquiridas en la profesión de arquitecto.
Dichos edificios no solo tienen un uso especial, sino una función pública, social, cultural y en definitiva humana, muy distinta a aquellos que se limitan a resolver problemas técnicos para productos, alimentos o ganado.
El proyecto y dirección de dichas obras no es un monopolio, sino que está abierta a todos los que libre y voluntariamente se forman en los estudios oficiales habilitados para la preparación adecuada y que culminan con la titulación de arquitecto.
Buscar atajos a dicha formación, a pesar incluso de las convalidaciones existentes, es buscar atajos a la capacitación en perjuicio del servicio a la sociedad, a la calidad de la edificación y del urbanismo tanto en lo nuevo como en el entorno histórico, natural y medioambiental.
No aporta más trabajo a nadie, sino que abre las puertas para dificultar la obra pública y privada a los arquitectos y estudios de arquitectura legalmente formados y habilitados en España, facilitando a las ingenierías internacionales su realización de forma industrial .
Solicitamos igualmente que en adelante se tomen medidas para defender las capacidades y el servicio público de la profesión de arquitecto, ante la competencia internacional de dichas ingenierías.
La formación del arquitecto en España es de las más amplias del mundo, abarcando en los conocimientos y experiencia adquirida, lo que en otros países se necesitaría estudiar en varias carreras simultáneas: landscaper, civil engineer, etc.. Es decir,la formación del arquitecto en España en otros países equivale también a la titulación de ingeniero, más la de paisajista, más la de urbanista, lo cual no está reconocido como tal en España, en perjuicio del ejercicio de la profesión y su servicio público.
Solicitamos y apoyamos también la firme defensa de estos principios en los Colegios Profesionales, en el Consejo Superior de Colegios de Arquitectura de España "CSCAE", y en el resto de asociaciones no lucrativas como la asociación de Arquitectos "(aA)", el Sindicato de arquitectos "Sarq", y demás asociaciones de arquitectos y estudiantes ( "CREARQ", Delegaciones de Alumnos, etc.)
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